viernes, 20 de septiembre de 2013

LOS DIOSES DEL EDEN- Bramley Williams

La idea que los seres humanos son una raza de esclavos pertenecientes a una sociedad extraterrestre no es nueva. Fue expresada miles de años atrás en los registros de las civilizaciones más antiguas de la humanidad. La primera de esas civilizaciones fue la Sumeria: una sociedad notablemente avanzada que surgió en el valle del Tigris-Eufrates entre los años 5000 y 4000 AC., Y floreció como una civilización mayor en los 3500 AC.(*).
Al igual que otras sociedades antiguas que surgieron en la región de Mesopotamia, la Sumeria dejó registros donde se estableció que criaturas de apariencia humana de origen extraterrestre gobernaban a la antigua sociedad humana como los primeros monarcas de la Tierra. A aquellos pueblos no terrestres comúnmente se les consideraba como “dioses”. Algunos “dioses” sumerios se decía que viajaban por el cielo y por los espacios en “globos” y vehículos volantes como cohetes. Antiguas esculturas presentan a varios “dioses” vistiendo aparatos parecidos a los anteojos de los pilotos modernos. Los sacerdotes actuaban como intermediarios entre los “dioses” extranjeros y la población humana.
Esta idea es planteada en detalle en la obra del académico de origen Ruso Zecharia Sitchin , quien utiliza los registros Sumerios para argumentar que el moderno Homo-Sapiens fue creado por seres del espacio exterior llamados “Anunnaki”. Él cree que los Anunnaki crearon a los humanos mediante la modificación genética del Homo-Erectus.
En 1989, la hipótesis radical de Zecharia Sitchin avanzó a otro nivel con la publicación del libro “The Gods of Eden” (Los Dioses del Edén), apropiadamente subtitulado: “The chilling truth about extraterrestrial infiltration – and the conspiracy to keep humankind in chains” (La escalofriante verdad acerca de la infiltración extraterrestre – y la conspiración para mantener a la humanidad encadenada). El autor, un abogado californiano con el seudónimo William Bramley, recopiló las principales investigaciones anteriores sobre el tema de los “astronautas ancestrales” y las reunió con una particular visión conspiratoria de la Historia.
La chocante tesis de Bramley, que confronta casi todas las creencias populares, es la siguiente:
“Los seres humanos parecen ser una raza esclavizada reproduciéndose en un planeta aislado de una pequeña galaxia. La raza humana fue una vez fuente de mano de obra para una civilización extraterrestre, para la cual seguimos siendo su posesión. Para mantener el control sobre su posesión y mantener a la Tierra como una especie de prisión, esa otra civilización ha alimentado un interminable conflicto entre los seres humanos, ha promovido la decadencia espiritual y ha creado en la Tierra condiciones irreversibles de penuria física. Esta situación ha existido por miles de años, y aún continúa hasta nuestros días.” (The Gods of Eden).
Si interpretamos la Biblia literalmente, asumiendo que se trata de un documento histórico infalible, se nos presenta un “Dios” (Jehovah o Yahvé) quien, por su propia palabra, admite ser celoso, colérico y vengativo. El temor del “Señor” (Jehovah) aparece enfatizado constantemente a través del Antiguo Testamento. Se espera de Él que recompense a aquellos que lo adoran y que mantienen la observancia de la ley ritual, gratificando sus deseos mundanos por posesiones materiales y poder. No se puede dejar de notar que este cruel, sanguinario y egoísta “Dios” se asemeja grandemente a los caprichosos dioses Sumerios.
Este excelente libro a parte de presentar una increíble teoría, también nos lleva a recorrer la historia del ser humano, a través de distintas épocas, religiones, guerras y catástrofes de nuestra actual y antiguas civilizaciones, con registro avalados por una amplia comunidad de científicos, historiadores, arqueólogos, teólogos, y distintas personalidades que han registrado increíbles descubrimientos, donde hoy en día muchos estudiosos e historiadores comienzan a plantearse una nueva teoría que descarta completamente las del creacionismo y la teoría de la evolución de Charles Darwin.
El nombre real de William Bramley es Tore B. Dahlin (Tore Bjorn Dahlin). Trabajó como abogado en el Colegio de Abogados de California.

Tore Bjorn Dahlin(WILLIAM BRAMLEY) a la derecha
Como curiosidad hay que decir que gran parte de este trabajo parece ser el que “inspiró” a David Icke en su libro “El mayor secreto”.
Por supuesto, aunque este libro sea de los llamado prohibidos conserva la mentira del Holocausto judio, bien por desconocimiento o por falta de investigación, ya que el Informe Leuchter apareció en el mismo año que la publicación de este libro. Para mas información sobre la holocausto-mentira visite la sección de documentales de La farsa del Holocuento judío y de artículos de La mentira del holocausto judío.


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